domingo, 3 de febrero de 2008
Bueno, la nada no es fea : es nada.Cuando aparece la necesidad de encontrar algo, la nada no es el mejor de los sitios. Salvo si lo que se pretende es encontrar algo que no decepcione... ahí tiene ganada la partida con diferencia.Uno alcanza a prescindir de lo innecesario, pero no se acostumbra facilmente a necesitar lo prescindible; hace falta una extraordinaria preparación en la estupidez para dirigir nuestros pasos hacia el consumo de lo inútil. Y es ahí donde la nada ejerce de anfitriona. ¿ Cuantas veces has gastado dineros y enregía para obtener cosas, amores, deseos que al final dejan un halo insoportable de decepción, de fraude. Justo en ese momento, cuando la realidad más cruda ( y sin aderezo) se vuelca hacia tí , mostrando su mejor sonrisa, es cuando puedes apreciar un fácsimil de la nada. Te sientes sólo, pobre e idiota y es el mejor momento para que, con dulzura, alguien acerque hacia tu hombro una mano amable, lo presione dulcemente y, casi imperceptiblemente, susurre en tu oido una palabra de consuelo o disponga un suave beso en tu cabeza.El agradecimiento que reporta tal acto de consuelo es una de las llaves que abre de par en par la puerta de la nada para que por la franquicia se desparramen todos los sentimientos que, esperanzados, aguardaban el éxito de tus ilusiones y esfuerzos.Así lo veo y así lo cuento.
lunes, 28 de enero de 2008
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